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El último estrato de la conciencia

    Muchas veces intentamos solucionar nuestros conflictos internos (deseos, aversiones, inquietudes, inseguridades, miedos...) con un análisis mayor, con una mayor preocupación, trayendo una especie de seriedad y gravedad al asunto.     Sumando más capas de pensamientos creemos que nos liberaremos del sufrimiento y los conflictos, pero esto rara vez ocurre. Pareciera que los miedos y las preocupaciones son más bien una constante en nuestra vida, y que la felicidad consiste en excepcionales momentos de olvido. Es como si para nosotros el estar preocupado es más importante que el ser feliz.     Lo que vemos más a menudo es que nos gustaría ser más felices y menos preocupados, pero no podemos. La preocupación es más fuerte y no la podemos evitar.     En un momento estás haciendo algo que te gusta y de repente piensas que "deberías" estar trabajando para generar más dinero para tu futuro, por ejemplo. Le has agregado, al memomento que ...

Soltar el yo

   La Vida sucede. La vemos, somos concientes de Ella. Pero también vienen pensamientos. Como si fueran fuertes ráfagas de impulsos, oleadas de deseos que se apoderan de nosotros por un tiempo, hasta que nos dejan cansados, luego de que el deseo se cumpla o se acabe... La Vida es tranquila, pacífica cuando no hay deseos y la mente o, mejor dicho, el Yo no es otra cosa que un cúmulo de deseos y aversiones. ¿Qué profundidad hay en el deseo de ser reconocido o validado? Por ejemplo... La profundidad no está en el Yo. El Yo siempre es infantil. Se parece más a un niño caprichoso que a un iluminador de la Vida. La verdadera iluminación proviene de la ausencia del Yo.  Porque cuando dejamos de enfocarnos en nuestro pequeño Yo, la conciencia naturalmente vuelve a la totalidad, volvemos a ser concientes de la Vida plena, mucho más allá de nuestros patéticos deseos personales. La conciencia abierta de la Vida deja mudo a nuestro Yo. Es tal la amplitud, tan infimatemente grande el ...